miércoles, 1 de junio de 2016

2º BACHILLERATO. EJEMPLO DE COMENTARIO DE UN CLIMOGRAMA


Las precipitaciones, 515 mm, son moderadas (entre 800 y 500 mm), pero tendiendo a escasas (800-300 mm), lo que ya apunta a un posible clima mediterráneo. Su distribución es irregular, con más de dos meses secos, es decir, por debajo de 30 mm de precipitaciones: junio, julio y agosto, seguidos por febrero y marzo, aunque en éstos dos últimos casos superan los mencionados 30 mm. Las mayores precipitaciones se dan en los tres últimos meses del año, destacando el caso de diciembre, que supera ampliamente los 60 mm, y que en ocasiones se darán en forma de nieve. Hay un máximo secundario en el mes de mayo. El mínimo se da en el mes de julio, con un mínimo secundario en el mes de marzo. La distribución y cantidad de las precipitaciones siguen apuntando a la posibilidad de que sea un clima mediterráneo.

La temperatura media anual, 11,08 ºC, es fresca, aproximándose a baja (<10 ºC), con una amplitud térmica alta (más de 16º C de diferencia entre el mes más frio y el más cálido), que es típica de las zonas del interior peninsular. El verano es fresco o poco cálido, ya que ningún mes supera los 20º C de media, y el invierno es frío, con temperaturas inferiores a 6ºC. Estos datos apuntalan la tesis de que es un clima mediterráneo de interior, y septentrional.

El análisis de la aridez desvela que ésta existe en los meses de junio, julio y agosto según el índice de Gaussen (el doble de la temperatura en grados centígrados es inferior a las precipitaciones en milímetros). El índice de De Martonne arroja un resultado de 24,43 (515:21,08), lo que lo sitúa entre los climas semihúmedos.

Con todos estos datos podemos clasificar este climograma como perteneciente a un clima mediterráneo continentalizado o de interior. Más concretamente, se sitúa en la mitad norte de la Meseta, lo que se deduce del fresco verano y del frío invieron. Además, está en una altitud elevada (la estación meteorológica de La Virgen del Camino está a 916 m de altitud). La ciudad está muy cerca de las montañas, lo que explica su régimen de precipitaciones, que en invierno suelen caer en forma de nieve. En verano se deja notar la influencia del anticiclón de las Azores, disminuyendo las precipitaciones. La lejanía del mar se denota en la gran amplitud térmica y los contrastes entre el estío y el invierno. En invierno suelen llegar borrascas de frío polar o siberiano, que dejan grandes cantidades de nieve que al deshelar en primavera pueden llenar los embalses y provocar riadas.


En cuanto a la influencia del clima en el medio, este tipo de clima conlleva una vegetación mediterránea, de hoja perenne, y de matorral mediterráneo, destacando la encina, aunque el arbolado se conserva en pocos sitios debido a la acción humana con la agricultura. El régimen de los ríos es irregular, con un fuerte estiaje y con grandes avenidas en los deshielos. Los suelos son pardo calizos y tierra parda meridional.  

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