domingo, 30 de marzo de 2014

ESPAÑA Y LA PESCA Y LA PIRATERÍA EN SOMALIA (y III)

¿Cuáles son los intereses de España en los caladeros somalíes? Quizá os pueda dar la pista esta noticia de rtve.es:

Los intereses pesqueros de España en las aguas del océano Índico


  • Un total de 22 buques atuneros faenan en "las aguas más peligrosas del mundo"
  • Capturan 200.000 toneladas anuales de atún claro, el 40% de la demanda
  • La zona de pesca comprende 3.200 millas, sólo 1.600 están vigiladas
MIRIAM HERNANZ - MADRID 23.03.2010
Hasta 22 atuneros tienen desplegados los armadores españoles en el océano Índico, de los que 9 faenan bajo bandera de las islas Seyechelles. Allí capturan en torno a 200.000 toneladas de atún tropical, lo que supone el 40% de la demanda de la industria conservera en España y un volumen de negocio de 150 millones de euros anuales. Además, genera 1.500 empleos directos.
Según explica la Confederación Española de Pesca (Cepesca), en los últimos dos años un total de 11 buques -el 35% de la flota atunera que faenaba habitualmente en el Índico- se han trasladado al Atlántico y Pacífico huyendo de los piratas, completando los cupos de pesca que tiene la UE en estos caladeros.
Es precisamente este problema de cupos el que impide abandonar a toda la flota estas aguas -las más peligrosas del mundo-, porque de hacerlo fuentes del sector vaticinan una "catástrofe económica".
"¿Cómo vamos a abandonar esas aguas? Suponen una quinta parte del agua que hay en el mundo, el lugar por donde llega el petróleo de oriente a occidente", argumentan un portavoz del sector pesquero español -que en la actualidad cuenta con cuatro atuneros faenando en la zona- y que se siente indefenso e impotente ante la diaria amenaza bajo la que viven sus trabajadores.

"¿A dónde vamos a ir?"

"¿Es que a caso vamos a renunciar a esas aguas? ¿Ustedes creen que se puede renunciar a un océano sólo porque haya piratas? ¿A dónde vamos a ir si no?", insiste indignado.
Fuentes de Cepesca explican que la flota atunera congeladora lleva faenando en aguas del Índico desde 1984. Som 30 la media de pescadores que lleva a bordo cada barco, de los que el 50% han nacido en los países ribereños, dado que los acuerdos pesqueros obligan a embarcar tripulación local para desarrollar el empleo de la zona.
La zona de pesca del Índico abarca más de 3.200 millas náuticas, tanto de aguas internacionales como de jurisdición de varios países como Mozambique, Seychelles, Kenia o Tanzania.
"Tanto la flota atunera española como la francesa lleva sin pescar en las 200 millas de agua bajo jurisdicción somalí unos seis años. Antes lo hacíamos bajo licencias que nos daba su Gobierno, siempre bajo la legalidad", esgrime un portavoz de un armador afincado en Bermeo que prefiere no identificarse al ser preguntado sobre la posibilidad de que los buques españoles entren en aguas de Somalia.
Su indignación con los comentarios sobre un posible quebrantamiento de las leyes por parte de los atuneros españoles va más allá: "No es cierto que hayamos esquilmado sus aguas. Además, los piratas están atacando en aguas internacionales".
Cuando el pesquero Alakrana -también con armador afincado en Bermeo- fue capturado en octubre de 2009, corrieron ríos de tinta sobre la posibilidad de que hubieran estado faenando más allá del límite de millas bajo vigilancia de Atalanta y dentro de las 200 millas de aguas de Somalia. Un extremo que nunca fue confirmado y que los tripulantes del pesquero español desmintieron categoricamente una vez fueron liberados.

Control satélite del acceso a las zonas de pesca

Desde Cepesca insisten en asegurar que la flota española "cumple todas las medidas de gestión aprobadas en el seno las Organizaciones Regionales de Pesca y de la Unión Europea". Sostiene, además, que los barcos pasan un riguroso control tanto de lo que pescan -mediante cuadernos de pesca o el muestreo de las descargas- como de su acceso a las zonas de pesca, al estar su posición constantemente "monotorizada por satélites".
A ANABAC -la Asociación Nacional de Armadores de Buques Atuneros Congeladores, con sede en la localidad vizcaína de Bermeo, lugar de procedencia de una buena parte de los atuneros españoles que navegan en el Índico- y a OPAGAC - Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores- están asociados la totalidad de los 22 atuneros españoles desplazados ahora mismo a Somalia.
Fuentes del sector consideran que "el operativo de Atlanta se ha concentrado en el golfo de Adén", dejando pocos "efectivos desplegados en la zona donde faena la flota atunera comunitaria". Algo lógico para expertos en Defensa como Daniel Sanso, de la Universidad de Santigo de Compostela, dado que la operación fue pensada para asegurar el tráfico marítimo y de los envíos del Programa Mundial de Alimentos de la ONU a Somalia.
"Los pesqueros no somos los principales afectados. El tránsito de mercantes por el Índico se ha reducido mucho por el peligro de sufrir un ataque pirata. De hecho, todos los barcos que están ahora secuestrados son buques mercantes", explica un trabajador de un armador gallego.

ESPAÑA Y LA PESCA Y LA PIRATERÍA EN SOMALIA (II)

En el anterior post hemos visto el contrasentido que supone que Somalia sea uno de los países más ricos en pesca, y que sin embargo la mayoría de la población pasa hambre. Además de por razones culturales y técnicas, los somalíes se ven privados de sus propios caladeros por la intervención de barcos extranjeros, como puede leerse en este artículo de Voltairenet.org:

Los «piratas» somalíes son pescadores en lucha contra el saqueo occidental de la pesca de arrastre y la descarga de basura tóxica

por Johann Hari, Mohamed Abshirwaldo , Najad Abdullahi

La comunidad internacional condenó con fuerza y declaró la guerra a los piratas-pescadores somalíes, mientras protege discretamente las operaciones de sus flotas dedicadas a la Pesca Ilegal No Declarada y No Reglamentada (IUU, por su sigla en inglés) procedentes de todo el mundo, que pescan furtivamente y, además, descargan basura tóxica en aguas somalíes desde que cayó el gobierno de ese país hace 18 años.

Cuando colapsó el gobierno de Somalia, en 1991, los intereses extranjeros aprovecharon la oportunidad para comenzar a saquear las riquezas marinas que son las fuentes alimenticias del país y a utilizar las aguas sin vigilancia como vertedero de basura nuclear y tóxica.

Según el Grupo de Trabajo de Alta Mar (HSTF, su sigla en inglés), en 2005 más de 800 barcos pesqueros IUU operaban al mismo tiempo en aguas de Somalia, aprovechándose de la incapacidad del país de vigilar y controlar sus propias aguas y zonas de pesca. 
Los barcos IUU arrasan anualmente por un valor estimado de 450 millones de dólares en mariscos y peces del mar somalí. Al obrar así, roban una fuente inestimable de proteínas a una de las naciones más pobres del mundo y arruinan el sustento legítimo de vida de los pescadores.(...)

Hay acuerdo en que al principio los pescadores somalíes ordinarios fueron quienes usaron lanchas rápidas para intentar disuadir a los barcos descargadores y rastreadores, o por lo menos aplicarles un «impuesto». Se llamaron a sí mismos «Guardacostas Voluntarios de Somalia». Uno de los líderes de los piratas, Sugule Ali, explicó que su motivo fue «ponerle fin a la pesca ilegal y a las descargas de basura en nuestras aguas… No nos consideramos bandidos del mar. Consideramos que los bandidos del mar son aquellos que pescan ilegalmente y descargan basura, y portamos armas pero en nuestros mares».

El periodista británico Johann Hari observó en el diario estadounidense Huffington Post que, mientras nada de esto justifica la toma de rehenes, los «piratas» tienen, de manera aplastante, el apoyo de la población local que les da la razón. El sitio web independiente WardherNews1, de Somalia, condujo la mejor investigación que tenemos sobre qué está pensando el somalí ordinario. 
Encontró que el 70% «apoya fuertemente la piratería como una forma de defensa nacional de las aguas territoriales del país». (...)

En vez de tomar medidas para proteger a la población y las aguas de Somalia contra las transgresiones internacionales, la respuesta de la ONU a esta situación ha sido aprobar resoluciones agresivas que dan derecho y animan a los transgresores a emprender la guerra contra los piratas somalíes. Un coro de voces de países que demandan endurecer la acción internacional condujo a una precipitación naval multinacional y unilateral por invadir y tomar el control de las aguas somalíes. El Consejo de Seguridad de la ONU (algunos de cuyos miembros pueden tener muchos motivos ocultos para proteger indirectamente a sus flotas pesqueras ilegales en aguas somalíes) aprobó las resoluciones 1816, en junio de 2008, y 1838, en octubre de 2008, que «invitan a los estados interesados en la seguridad de las actividades marítimas a participar activamente en la lucha contra la piratería en alta mar fuera de las costas de Somalia, particularmente desplegando buques de guerra y aviones militares…»

La OTAN y la Unión Europea han publicado órdenes al mismo efecto. Rusia, Japón, India, Malasia, Egipto y Yemen se han unido a la batalla, junto con un número cada vez mayor de países. Durante años, las tentativas realizadas para controlar la piratería en los mares del mundo a través de resoluciones de la ONU no pudieron aprobarse, en gran parte porque las naciones miembros sentían que tales acuerdos afectarían a su soberanía y seguridad.

Los países son poco proclives a ceder el control y patrullaje de sus propias aguas. Las resoluciones 1816 y 1838 de la ONU, a las que se opusieron algunas naciones de África Occidental, del Caribe y Suramérica, por consiguiente fueron acordadas para aplicarse solamente a Somalia, un país que no tiene ninguna representación en las Naciones Unidas con fuerza como para exigir enmiendas destinadas a proteger su soberanía.

Otro artículo sobre cómo se desarrolla la piratería somalí en el blog "Lo que no se ve":

Somalia, tierra de piratería… occidental 


Este feroz negocio de la piratería que se desarolla en el puerto de Eyl –o en focos más modestos como Harardhere– no es un fenómeno sin causa ni lógica. En 1991, la implosión del régimen de Siad Barre dejó a estos pueblos depauperados, muchos de ellos formados por nómadas empobrecidos y reasentados en los ochenta, en las manos de un más que temible enemigo: las flotillas de pesca extranjeras. Violando la normativa fijada por la UNCLOS (Convención de Naciones Unidas para la Ley Marítima), estos barcos penetran en la zona económica exclusiva de 200 millas que rodea a Somalia, llegando algunos incluso a romper el límite de las 12 millas que definen las aguas territoriales. Sus redes de arrastre esquilman desde entonces las especies más codiciadas en occidente, el atún y la langosta, amén de todo aquello que encuentran en su camino.

Para 2005, se calculaba  que aproximadamente 700 navíos extranjeros ejercían la pesca ilegal. Actividad que, según el informe de la High Seas Task Force, sobrepasaba con creces las ganancias pesqueras habituales de 450 millones de dólares anuales, llegando a alcanzar unos exorbitantes 4.000 millones. El lógico impacto económico en la costa acabó por tener consecuencias: los pescadores se aliaron con facciones paramilitares y establecieron un violento servicio de guardacostas que pronto supo ver los beneficios de la piratería como alternativa de vida. Aun hoy, quedan piratas que se presentan orgullosos ante el periodista de turno como miembros de este “servicio de guardacostas”.

A ello han de sumarse los efectos que ha tenido en el país la interminable guerra de facciones, algunas de ellas mantenidas por países y corporaciones occidentales como “agentes de campo” de sus intereses. En la región donde se halla Harardhere, por ejemplo, el fortalecimiento del grupo islamista Al-Shabab desembocó en la persecución de los milicianos que extorsionaban a los empresarios del transporte mediante puestos de control en las carreteras. Estos huyeron a la mencionada localidad, impulsando desde entonces el negocio pirata.

Tampoco ayuda demasiado –y esto según la Comisión de Servicios Armados del Congreso de EEUU– el hecho de que muchas compañías europeas de eliminación de deshechos virtieran frente a costas somalíes, desde los noventa en adelante, residuos tóxicos y radiactivos en grandes cantidades. (...)

Los nubarrones del filibusterismo africano se fueron acumulando así desde los noventa en adelante, hasta desembocar hoy en día en una tormenta perfecta de secuestros que le cuesta al comercio mundial unos 10.000 millones de dólares por año aproximadamente. Eso se traduce en 100 millones de botín anual neto si contamos la totalidad de la actividad pirata somalí. Cierto es que hay que matizar; el pirata de hace años no buscaba el secuestro. Simplemente ahuyentaba las naves “ladronas” a tiros, o las abordaba y forzaba al capitán a entregar las riquezas que hubiera a bordo, a punta de machete. Actualmente, las operaciones se han vuelto cada vez más atrevidas, y tienen casi siempre como objetivo la captura del navío: en los ataques más arriesgados han llegado a participar hasta 60 combatientes que blanden sus kalashas, pistolas o thumpers (el versátil lanzagranadas M79) y que –habiendo calculado previamente la ruta de sus víctimas mediante GPS– las interceptan en grupos de hasta 10 lanchas cuyo avance resulta casi imposible de detener.

El modus operandi es siempre muy similar. Una vez capturada la tripulación, da comienzo el proceso de negociaciones, con toda la dureza que cabe esperar de una población que depende de ello para su supervivencia y el mantenimiento de su prestigio personal. Los prisioneros, muchas veces en precarias condiciones de higiene y salud, son custodiados y amedrentados por centinelas drogados. Mientras, las redes cómplices de abogados occidentales o funcionarios autóctonos sirven como informadores externos y facilitan las gestiones.

El primer paso es llamar a la empresa propietaria del navío para ver si ella o el  seguro están en condiciones de hacerse cargo de los pagos. Si es así, la liberación es inmediata. En caso contrario, las familias de los apresados reciben una llamada, y se las amenaza con crueldad. No son palabras vacías; desde 2007, han sido ejecutados hasta 62 navegantes, y muchos de los que sobreviven han sido apaleados, torturados o mutilados  durante su cautiverio.

Los aliados “legales” de los piratas, entretanto, tienen el ojo puesto en los titulares de prensa. Si un caso se convierte en la sensación del momento, los gobiernos nacionales se ven acosados por los editoriales de un sinfín de diarios que buscan ayudar a las familias de los cautivos o, más probablemente, desgastar al enemigo político. En esta circunstancia, los secuestradores aprovechan para elevar el monto del rescate hasta extremos impagables. Precisamente fue eso lo ocurrido en 2009, cuando el gobierno socialista español fue puesto contra las cuerdas por una ruidosa campaña conducida desde la prensa hostil tras el secuestro del pesquero vasco Alakrana. El resultado fue una de las más angustiosas soluciones de compromiso jamás elaboradas: la OTAN afrontó la mayor parte de los pagos, mientras que el Ministerio de Exteriores recurrió a todos sus fondos disponibles (sueldos incluidos) para poder pagar un simbólico porcentaje del rescate. Después de aquella traumática experiencia, los secuestros fueron silenciados de nuevo por un tácito pacto entre medios y Gobierno.

ESPAÑA Y LA PESCA Y LA PIRATERÍA EN SOMALIA (I)

Vamos a ver fragmentos de noticias de diferentes fuentes sobre la estrecha relación que existe entre la pesca y la piratería en Somalia. 
Allí se da un curioso contraste; es uno de los países con más recursos pesqueros del mundo, pero su población sigue pasando hambre, abundando las muertes por desnutrición. Sobre esta aparente contradicción veamos unos fragmentos de esta noticia de Lainformacion.com

Nairobi, 18 nov (EFE).- "Es una locura pensar que Somalia tiene un recurso natural tan grande como la pesca, que los peces casi te salen del agua, y que fuera la gente se muera de hambre", afirma el representante para Somalia de la Organización para la Agricultura y la Pesca (FAO), Luca Alinovi.


En una entrevista con Efe, el director de FAO-Somalia asegura que esta aparente contradicción se debe a "un hábito alimentario" sobre el que su organización está tratando de incidir mediante campañas de "información de la capacidad nutritiva del pescado" en el país africano. (...)

Entre 2010 y 2012, el Cuerno de África sufrió una de las peores hambrunas de su historia, y Somalia fue el país más la padeció, con cerca de la mitad de su población -unos 3,7 millones de personas- afectada.Aunque la ONU declaró en febrero de 2012 el fin de la hambruna, al terminar ese año casi un tercio de la población somalí "continuaba en situación de crisis alimentaria", por lo que la asistencia y las iniciativas de salud alimentaria como la de la FAO siguen siendo necesarias."Hace falta -continúa Alinovi- que exista una cultura del pescado como alimento en Somalia. Con un contenido proteico tan alto, con la cantidad adecuada de grasas, con el famoso omega 3 del que hablamos de continuo en Europa y con un valor de calorías superior al que tomamos de los animales"."Es un tipo de alimento por el que apostamos. Esperamos que en los próximos años en Somalia se use de forma adecuada", apunta el italiano, al tiempo que alerta de que "el mayor riesgo es que la pesca sea vista solo como una oportunidad comercial".

De momento, la ingesta de pescado parece un hábito casi exclusivo de las clases altas de Somalia, en cuya capital, Mogadiscio, poco a poco abren más restaurantes de este tipo de comida, y no de las populares carnes de cabra o camello.

Los escasos mecanismos para faenar que existen en Somalia, el país con la mayor extensión de costa del África continental, suponen un problema añadido.Según el director de FAO-Somalia, "no existen los medios para pescar. Las barcas que tienen están diseñadas para la pesca del tiburón (...), y son embarcaciones que no están hechas para la pesca local que se debería hacer".

jueves, 20 de marzo de 2014

Rendimiento energético del uranio

(Extraído de la página Microsiervos)



"Molaría que domináramos la fusión nuclear como fuente de energía y que esta no estuviera permanentemente a veinte años vista. O que tuviéramos instalada la potencia suficiente de energías renovables para satisfacer nuestras necesidades…
Pero mientas tanto la viñeta Log Scale de XKCD en la que salen las densidades de energía en megajulios por kilo de azúcar, carbón, grasa, gasolina y uranio da para pensar.
Como dice la viñeta, las escalas logarítmicas son para cobardes que no son capaces de conseguir el papel suficiente como para dejar adecuadamente claro su punto de vista".

jueves, 13 de marzo de 2014

EL TRANSPORTE AÉREO EN EL MUNDO

El transporte aéreo es muy utilizado a lo largo del día; mucho más de lo que podamos imaginar. Pensad que hay más de 58.000 vuelos al día.

En este mapa podemos ver las principales rutas aéreas mundiales, reflejando la intensidad de su uso (pulsad sobre la imagen para agrandar):



Se puede ver más visualmente en este vídeo: os recomiendo ponerlo a pantalla completa con la máxima calidad posible. Fijaos en el aumento de los vuelos con la llegada del día:

)

Impresionante, ¿verdad? Además hay que tener en cuenta que sólo aparecen los vuelos comerciales, sin incluir los de otros tipos (por ejemplo, los vuelos militares).

Para verlo mejor tenéis un mapa interactivo en el periódico británico The Guardian pulsando en este enlace, pero ya aviso que tarda mucho en cargar. En él podréis ver los vuelos que están en activo en este mismo momento, o avanzar y retroceder en el tiempo.


Fuentes: 
http://geografiainfinita.com/2013/06/05/a-donde-volamos-cada-dia-mapas-con-las-conexiones-de-avion-del-planeta/
http://www.xatakaciencia.com/tecnologia/mapa-interactivo-con-todos-los-vuelos-comerciales-del-mundo
http://www.theguardian.com/world/ng-interactive/2014/aviation-100-years