miércoles, 30 de octubre de 2013

LAS VACUNAS, LA PASTEURIZACIÓN Y LOS ANTIBIÓTICOS: LOS TRES DESCUBRIMIENTOS QUE POTENCIARON EL CRECIMIENTO NATURAL

La etapa de crecimiento lento de la teoría de la transición demográfica finaliza en 1750. Como hemos visto, en esta primera fase la natalidad era alta, pero también lo era la mortalidad debido a las enfermedades e infecciones. La clave para el cambio de esta situación se dio en lo que el libro llama la etapa de crecimiento rápido y más concretamente en el periodo entre 1750 y 1950, en el que se produjo un espectacular descenso de la mortalidad. ¿A qué se debió este descenso? Pues fue debido a unos gigantescos avances en Medicina que se llevaron a cabo gracias a tres personajes a los que la Humanidad debería estar eternamente agradecidos: Edward Jenner, Louis Pasteur y Alexander Fleming.

1.-EDWARD JENNER Y LA INVENCIÓN DE LAS VACUNAS (FINALES DEL S. XVIII)


Niña con viruela
La viruela es (o era) una enfermedad infecciosa grave, contagiosa, causada por el Variola virus, que llegaba a provocar la muerte al 30% de las personas que la contraían. Se contagiaba con muchísima facilidad de persona a persona, pero también por usar objetos de un enfermo (mantas, ropa...), por lo que lo largo de la Historia provocó literalmente millones de muertos.

Cuando una persona se infectaba con la viruela sufría fiebre y le aparecían docenas de pústulas purulentas por todo el cuerpo. Si sobrevivía, las pústulas se convertían en cicatrices en forma de hoyo que la dejaban marcada para toda la vida.

Edward Jenner
No existió ningún remedio contra la viruela hasta las investigaciones del inglés Edward Jenner (1749-1823). Jenner observó que las vacas sufrían una viruela similar a la humana, y que en ocasiones se la transmitían a las personas que las ordeñaban. Sin embargo, comprobó que era una versión más leve de la viruela, y que los ordeñadores enfermos se recuperaban rápidamente y además quedaban inmunizados frente a la viruela humana. Así que en 1796 Jenner extrajo el líquido  de una pústula de una vaca enferma y se lo inoculó (=se lo introdujo en el cuerpo) a un niño. Tal y como él sospechaba, el niño contrajo la versión vacuna de la enfermedad y pronto quedó sano. Después Jenner le inoculó la versión humana de la viruela, pero el niño había quedado inmunizado y no se contagió. Habían nacido las vacunas (vacuno/a=relacionado con las vacas), aunque ni Jenner ni sus sucesores supieron explicar el mecanismo por el que funcionaban.

Gracias a intensas campañas de vacunación, la viruela fue erradicada en los años setenta del siglo XX, y en la actualidad sólo es un mal recuerdo en la memoria de la Humanidad, aunque quedan cepas de este virus en laboratorios militares de EEUU y Rusia.

2.-LOUIS PASTEUR Y LA TEORÍA DE LOS GÉRMENES (2ª MITAD DEL S. XIX)


Louis Pasteur
El francés Louis Pasteur (1822-1895) investigaba por qué en ocasiones el vino fermentaba y se echaba a perder. Hasta ese momento se pensaba que la fermentación era un proceso químico, pero Pasteur no estaba de acuerdo, y descubrió que estas fermentaciones se podían evitar calentando el vino a 60- 65 grados centígrados. Dedujo que el calor mataba a lo que tenían que ser unos organismos contaminadores (hoy sabemos que son las bacterias llamadas levaduras). Este proceso de calentamiento fue llamado desde entonces pasteurización y es fundamental, por ejemplo, para alargar la duración en condiciones de consumo de la leche y, lo que es mucho más importante, impide que transmita enfermedades.

Sus observaciones sobre la contaminación de los líquidos le condujeron a la idea de que los microorganismos (=organismos microscópicos) podían infectar a animales y humanos, causando las enfermedades. Pasteur dedujo que las principales enfermedades estaban debidas cada una a un microorganismo concreto: a estos microorganismos los llamó “gérmenes”.

A lo largo de la Historia, en las guerras las infecciones causadas por las heridas provocaban tantos o más muertos que las batallas en sí mismas. Los cirujanos militares infectaban sin saberlo a sus pacientes al usar material quirúrgico sucio y lleno de los gérmenes de otros heridos.  Pasteur, en 1871, durante la guerra franco-prusiana, sugirió a los médicos de los hospitales militares que hirvieran el instrumental y los vendajes, tal y como se hacía en la pasteurización. Inventó un horno muy útil para ello, lo que supuso una auténtica revolución en la Medicina. Este método se trasladó a los partos, lo que junto a la sencilla medida de lavarse las manos hizo que los médicos dejaran de contagiar a sus pacientes, con lo que la mortalidad por motivos médicos descendió drástica y espectacularmente.

Asimismo, Pasteur descubrió nuevas vacunas contra enfermedades como la rabia, el carbunco, etc.

3.-FLEMING Y EL DESCUBRIMIENTO DE LOS ANTIBIÓTICOS (SIGLO XX)

El protagonista del que probablemente ha sido el mayor descubrimiento de la historia fue el escocés Alexander Fleming (1881-1955). Fue un médico especializado en la investigación de vacunas que quedó impresionado por la cantidad de muertes que provocaban las heridas infectadas de la Primera Guerra Mundial (1914-1919).

En 1928 un cultivo de nocivas bacterias Staphylococcus aureus de su laboratorio se contaminó por accidente con un moho llamado Penicillium notatum (que es el que crece en el pan y la fruta). En lugar de tirar la muestra (que estaba echada a perder), Fleming la estudió y descubrió con sorpresa que el hongo del moho había matado a las bacterias segregando una sustancia a la que llamó “penicilina”. Así nació el primer antibiótico, es decir, el primer medicamento que podía curar muchísimas de las infecciones y enfermedades provocadas por bacterias.

Sin embargo, la comunidad de médicos e investigadores no hizo mucho caso del descubrimiento de Fleming hasta la explosión de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), que fue cuando se logró producir de forma artificial e industrial. Este científico renunció a patentar la penicilina con el fin de que fuera más barata y fácil de producir, y recibió el Premio Nobel de Medicina en 1945. Su descubrimiento y los posteriores antibióticos han salvado millones de vidas. 

Alexander Fleming estudiando un cultivo bacteriano

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